En los bosques maduros de pinos, hayas o robles del norte de nuestra geografía, habita el pájaro carpintero más grande y quizás espectacular de Europa. el picamaderos negro (Dryocopos martius). De colores discretos, un negro azabache por completo en el caso de las hembras, con una mancha roja en la nuca, mientras que los machos presentan una llamativa caperuza de color rojo que contrasta con el enlutado plumaje.

No solo es su apariencia y tamaño la que asombra, la presencia sonora del picamaderos negro en el bosque es muy notoria durante todo el año: relinchos, llamadas y tamborileos, se propagan a gran distancia entre la espesura.
El picamaderos negro es un verdadero maestro de la percusión y su tamborileo es su obra más majestuosa. Los tamborileos del picamaderos negro, son los más espectaculares de entre todos los pájaros carpinteros europeos debido a su potencia y sonoridad.

Tamborileo sobre Quercus petraea. La flecha roja indica el canto de un bisbita arbóreo. (La secuencia original era más larga y se ha eliminado espacio entre las diferentes secuencias de tamborileos).

Tamborileo de otro ejemplar diferente sobre Fagus sylvatica. (La secuencia original era más larga y se ha eliminado espacio entre las diferentes secuencias de tamborileos).
En vuelo, cuando se desplaza, el sonido que producen las plumas de sus alas queda muy patente, fruto de la rigidez de su plumaje. No en vano, estamos hablando de un ave de tamaño mediano que ronda los 50 centímetros de longitud y de unos 300 gramos de peso. Junto con el sonido de sus alas y en vuelo, emite un traqueteante «kriii-kriiii-kriiii-kriiii» algo metálico, hasta que se posa.

La flecha roja señala la línea de frecuencia en la que se emite el reclamo de vuelo «tipo grillo». La flecha amarilla muestra el sonido que produce el aleteo. Por último, la flecha verde indica el canto de un bisbita arbóreo.
Posado, la llamada que utiliza a modo de contacto es un penetrante y quejumbroso «klieeee«, fino, largo, agudo y muy audible, penetrando en cada rincón de los espesos bosques en los que habita.

Grabación cedida por José C. Sires
La llamada más famosa y característica que podemos definir como la típica «de guerra» o canto, es un relincho vibrante y tembloroso que consta de una sucesión de entre 10 y 20 «kui-kui-kui-kui-kui«, emitidos rápidamente de manera enérgica y nerviosa. Esta llamada la emite tanto en vuelo como posado

Dos llamadas: la primera consta de 20 sílabas y la segunda de 14 sílabas. Ambas llamadas han sido unidas en la misma grabación, puesto que en la grabación original existía mayor tiempo entre una y otra.

Otra llamada de un individuo diferente, para comparar con las anteriores
Por último, una llamada difícil de escuchar en la naturaleza y que se emitiría en momentos de más intimidad, interactuando con la pareja y durante la fase de cortejo y/o reproducción. El repiqueteo que realiza con el pico lo suelen hacer dentro de la oquedad que servirá para su nido. Puede significar una llamada de atención para que el otro miembro de la pareja entre al nido, o para realizar un cambio de turno en la incubación.

La flecha roja señala la vocalización propiamente dicha. La flecha amarilla señaliza el repiqueteo contínuo realizado con el pico «toc-toc-toc-toc». Grabación cedida por José C. Sires
Fotografías: Lars Petersson.
