Sonidos desde los barrancos canarios: vocalizaciones de pardela cenicienta atlántica (Calonectris borealis)

Las pardelas son aves que tan solo se posan en tierra durante la época reproductora (marzo-septiembre), el resto del año lo pasan en alta mar donde se muestran silenciosas. Para reproducirse, eligen agujeros en el suelo o huecos entre rocas al fondo de los barrancos, donde depositarán un único huevo en la «hura». Es curiosa la actividad de esta ave en tierra, ya que acuden desde el mar a las colonias de cría en las noches sin luna, donde comienzan a sobrevolar sus nidos, buscar sus parejas o aparearse, rodeadas de la algarabía y concierto de gritos que emiten todos los componentes de la colonia.

Escuchar sus voces en la colonia de cría es un espectáculo de la naturaleza que incluiría en mi particular Top 5, espectáculo que todo aficionado a la ornitología no debería de perderse al menos una vez en la vida. Cientos de pardelas volando sobre sus lugares de nidificación, a baja altura, algunas a gran velocidad y lanzando sus llamadas lastimeras y lúgubres, hacen que se te llegue a erizar el vello.

Sus vocalizaciones pueden recordar a llantos y pueden llegar a ser estremecedoras para el profano que no esté familiarizado con sus voces.

Diversas voces de ambos sexos en una colonia de cría

Podemos definir el repertorio de la pardela cenicienta como una serie de gritos nasales y guturales, finalizando en un grito continuo a modo de exhalación.

Se puede transcribir su voz como un «áagggua, ággguaa, agua – aaaaaaa«, esta última parte algo áspera se corresponde con una inhalación, que en ocasiones puede sonar como el cacareo de una gallina doméstica.

Macho y hembra se pueden diferenciar por la voz y escuchando las llamadas tipo, siendo las del macho más nasales y agudas, mientras que la voz de la hembra es más grave, áspera y cavernosa.

Vocalizaciones de un macho. En rojo se señalan las exhalaciones o «hipos», que van seguidas tras tres sílabas.

Vocalizaciones de otro macho, con la exhalación más exagerada tipo «gallina». Las flechas en rojo señalan vocalizaciones tipo «aullido» dentro de la hura, que serán descritas más abajo.

Vocalizaciones de una hembra. En rojo, al igual que en el sonograma del macho, se señalan las exhalaciones.

Según el estado de excitación del ave, la cadencia puede variar y emitirlo más acelerado, o emitir un “güa güa güaaaa” insistente y acelerado.

Sonograma de la vocalización de un macho, emitida más rápida fruto de la excitación.

Dentro de la hura, aparte del reclamo tipo, emiten una serie de vocalizaciones con diferente fin: petición de relevo en la incubación al otro congénere, comunicaciones entre ambos, o defensa ante la intrusión de otras pardelas que se internan en la hura. Suelen estar basados en sonidos guturales y roncos, pero uno de los más comunes es una especie de aullido descendente y lastimero “guuú-gu-gu”. El fin de esta vocalización pudiera estar relacionado con una llamada al otro miembro de la pareja, bien para solicitar relevo en la incubación u otra comunicación. Tras consultar a gente que trabaja con estas aves, no me pudieron aclarar el fin de los mismos ni a que sexo corresponde.

La flecha indica la vocalización a modo de aullido dentro de la hura.

Más vocalizaciones dentro de la hura, en las que se aprecia la reverberación que produce el orificio entre las rocas.

Las grabaciones que muestro están realizadas durante finales de mes de junio, época en la que se encuentran en plenas tareas de incubación. La variedad en las llamadas de las pardelas se muestran más intensas y variables al inicio de la época reproductora, sobre el mes de abril, con llamadas a sus parejas, disputas por asegurar las huras, cópulas, etc.

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