Vocalizaciones nocturnas de águila imperial

Durante la ultima semana de noviembre y primera de diciembre, he dejado una grabadora «trabajando» durante la noche. Elegí en una dehesa, una encina seca de no muy gran porte, nada llamativa ni a priori especial, pero que me lleva dando muy buenos resultados cuando programo la grabadora durante el día. Es el atalaya y posadero de numerosas especies: palomas torcaces y en menor medida las zuritas, abubillas, alcaudones meridionales, entre otras especies, eligen esta tortuosa y malograda encina, para descansar u otear los alrededores. No había reparado en la esmirriada encina, habiendo pasado al lado durante decenas de veces, hasta que en cierta ocasión vi un miembro de una pareja de águila imperial que conocía, descansando en lo alto de esa encina. Ahí se me encendió la bombilla y pensé: si en ocasiones las imperiales vocalizan desde sus perchas, ¿por qué no probar a intentar grabar sus vocalizaciones si es que la da por abrir el pico?

Durante los atardeceres otoñales e invernales y a pesar del frío, me gusta prestar demasiada atención a los sonidos de la naturaleza, es mi particular ejercicio de mindfullnes. La fauna se activa a esas horas: los que buscan refugio para pasar la noche reclaman y anuncian su retirada y los que poco a poco van desperezándose tras su sesteo diurno, celebran el comienzo de su nuevo «día». Ahí es donde cobran protagonismo los búhos reales, que inundan los ocasos con sus ululeos.

Pues bien, la bombilla se vuelve a encender en mi cabeza tras escuchar unos búhos relativamente cerca de nuestra encina protagonista. ¿Y si algún búho eligiera esa encina como cantadero durante parte de su recital nocturno? Había que salir de dudas e intentarlo. Manos a la obra y como dije al principio, la última semana de noviembre y primera de diciembre probé suerte.

¿Los resultados? La meteo no ayudó demasiado, tiempo desapacible y viento elevado en la mayoría de jornadas nocturnas, hicieron que no consiguiera grabaciones de calidad. Pero alguna noche anticiclónica hubo y los resultados, aunque escasos, no tardaron en llegar: un cárabo cercano, probablemente en otra encina puntiseca contigua, ululea durante unos minutos. Algún puñado de noches más, una hembra de búho real, tal y como vaticiné, optó por percharse y regalarme unos ululeos.

Pero eso no es lo que llamó mi atención, hasta aquí todo normal y en cierto modo predecible, salvo todavía algún venado tardío que seguía berreando. Seguramente se trate de ejemplares jóvenes, pienso. En ciertos momentos de la noche se plantaron muy cerca de donde coloqué la grabadora, para dirimir sus diferencias, escuchándose sus jadeos y testarazos de cuernas contra cuernas.

Una de las noches, concretamente la del 2 de diciembre, uno de los miembros de la pareja de águila imperial de ese territorio, concretamente la hembra, decidió pasar la noche en una encina cercana, a unas cuantas decenas de metros intuyo, por la lejanía de sus vocalizaciones. Llegó a las 18:23 a su posadero. Vocalizó durante unos segundos y a descansar. Mala elección la que hizo el elegir como posadero para pasar la noche como vamos a comprobar.

Ya anochecido, el instinto sexual de los ciervos despierta y comienzan sus tímidos bramidos, que van creciendo en cadencia y van incrementando sonoridad. Paso a paso se van acercando a las inmediaciones de la encina donde nuestro águila protagonista dormita. El águila, inquieta por la presencia de los alborotadores astados, les recrimina su actitud con una serie de vocalizaciones. Recordemos que esto sucede en la total oscuridad.

Los venados, encelados, con el coctel de hormonas en efervescencia, hacen caso omiso de las advertencias sonoras del malhumorado águila que nuevamente vocaliza en mitad de la madrugada. Esto no acaba aquí. Revisando las grabaciones de aquella noche, me doy cuenta de que el pobre águila no pegó ojo en toda la noche. Revisando las grabaciones de aquella noche, observo que prácticamente en cada grabación de una hora de duración, el águila lanzaba una serie de vocalizaciones. Aproximadamente 2-3 por hora, con lo cual deduzco que poco tiempo descansó. Prácticamente se comportó así toda la noche, teniendo un pico de actividad entre las 20:00-21:00, las 23:30-00:30 y la máxima actividad y excitación en torno a la 01:30 horas, que coincide con el pico de actividad de ciervos y búhos.

Mi interpretación y búsqueda de una explicación a que el águila vocalizara durante toda la noche, es la anteriormente comentada. Entiendo que ha de ser debido, por las posibles molestias de los ciervos e interferencias en el descanso de la majestuosa imperial. Aunque hay momentos en que la actividad de los venados es prácticamente nula y el águila se muestra inquieta.

Hace unos meses, en la última semana de agosto del 2025, coloqué la grabadora en un pino que servía de cantadero frecuente de un búho real. Hubo una noche que ese pino sirvió de dormitorio a un águila imperial. Revisando las grabaciones observo en el sonograma como al atardecer llega un ave de gran tamaño a posarse, todo ello deducido por el sonido pesado del vuelo y de las plumas. En el absoluto silencio de la noche, en torno a las 4:30 de la madrugada, ese ave pesada y corpulenta emite una corta vocalización, así sin más, desenmascarando su identidad: se trataba de un águila imperial. ¿Por qué vocalizó en mitad de la noche? Algo le inquietó, obviamente. Probablemente algún búho real cercano, dado que no lejos de allí tenía una repisa que le servía de nido, le diera por intentar posarse cerca del águila, o volara relativamente cercano al águila. Quién sabe…La manía que tenemos la especie humana de buscar sentido a todo comportamiento animal que no nos cuadra.

A continuación muestro unos extractos de las grabaciones totalmente en bruto sin ningún tipo de edición.

20:30 -20:40 h. 01/12/2025. El águila se muestra excitado y nervioso.

03:30 -03:50 h. 02/12/2025. El águila se vuelve a mostrar excitado y nervioso. Da la sensación de que se ha movido de sitio, o vocaliza en dirección contraria a la situación de la grabadora. En el segundo audio se escucha un búho real relativamente cerca.

01:00 h. 02/12/2025. Se escucha el sonido de los choques de las cuernas de los ciervos. En el 02:24 se escucha un bramido.

El sonograma pertenece al último archivo de audio subido, con 03:11sg. de duración. En la parte superior, en el eje horizontal están los segundos marcados (0, 5, 10, 15…).

Dentro del sonograma se aprecian en trazos discontinuos y alargados, las vocalizaciones del águila imperial. En la parte inferior, se aprecian las débiles vocalizaciones de un búho real.

El sonograma pertenece al último archivo de audio subido, con 03:11sg. de duración.

Aquí se incluye el bramido de un ciervo y representados los sonidos de las cuernas, en un amplio rango de frecuencias.

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